Lleva casi 40 años de carrera musical, más de la mitad de ellos en solitario, siendo líder de bandas como El Último de la Fila. Sin embargo, acepta estar en una etapa de su vida muy importante y optimista gracias a sus giras por todo el país.

La última que nos presenta es todo un reto para él, como así nos confiesa: Acústico, acústico, acústico es el primer tour en el que Manolo García se atreve a crear un matiz mucho más profundo e íntimo a sus mayores éxitos: ‘Pájaros de Barro’, ‘A San Fernando…’, ‘Nunca el Tiempo Es Perdido’… Un tour con el que realizará dos paradas en Galicia en las ciudades de Vigo y A Coruña.

¡NO TE PIERDAS #ELFIVE LOS VIERNES DE 17.00H A 19.00H EN PARTY FM!

Ir a descargar

Manolo, te vamos a ver en Vigo el 17 de mayo en el Teatro Afundación y en A Coruña el 18 de mayo en el Palacio de la Ópera en una gira en la que tu has llamado Acústico, Acústico, Acústico, ¿por qué?

Desde que en 1981 empecé con Los Rápidos comencé a componer. En los diferentes grupos en los que he estado y luego en los últimos años en solitario nunca he hecho un acústico. Siempre me acompañé de una guitarra eléctrica, de batería… digamos la formación básica de un grupo rock, ¿no? Entonces, he hecho Acústico, Acústico, Acústico, porque hacerlo la primera vez pues es algo nuevo para mí, nunca me he enfrentado a un concierto “desenchufado”.

Pero no lo habías hecho porque no te llamaba a idea, porque no querías arriesgar con cosas nuevas… ¿Por qué ha sido este cambio?

No había venido a cuento. Yo siempre he sido de inclinación más rockera, aunque en mis discos no toco heavy metal ni nada demasiado duro, evidentemente. ¡Pero a mi me gusta la guitarra eléctrica por encima de todo! Mi inclinación natural ha sido siempre ofrecer conciertos eléctricos donde hay más poderío y contundencia.

Durante la gira pasada pensé en no acabarla, sino en continuarla inventando el acústico que, aunque es cierto que muchísima gente lo ha hecho y yo no lo hubiera hecho nunca, para mi es algo nuevo tocando de una manera diferente.

El año pasado salías con el álbum Geometría del rayo, un disco con el que te has llevado un Grammy Latino al ‘Mejor Álbum Pop-Rock’. Supongo que en este Acústico, Acústico, Acústico será un completo repaso a Manolo García, ¿verdad?

Hago un repaso general, como bien tú dices. Reedito las canciones porque hay algunas que han tenido siempre una sonoridad eléctrica y ahora las he arreglado para hacerlas más cercanas, que es lo que permite la acústica. A veces es satisfactorio volver a reencontrarme con esas canciones que las llevo tocando muchísimos años con las que he procurado la forma de ni aburrirme yo ni aburrir a los demás. De hecho, creo que lo voy consiguiendo.

A la hora de hacer Acústico se nos exige mucho más porque las posibilidades son otras y se debe limpiar los arreglos, las maneras de desarrollar las canciones… y de ahí saco mi divertimento, es decir, que es un acústico con una banda nutrida, no soy yo solo con una guitarra acústica con otra persona acompañándome con piano, ¡en absoluto! Somos ocho personas en el escenario, con lo cuál hay posibilidades de crear sonoridades muy diversas.

Tú que eres un gran poeta escribiendo letras, tú que con tus metáforas cuentas tantas historias… supongo que en acústico a ti te sonarán de una forma muy diferente. ¿Hay otra química en esta gira diferente a lo que has vivido hasta ahora?

Si, es una manera de asistir a un concierto más íntima, la voz suena con más potencia porque no la tapan los instrumentos eléctricos. Normalmente un cantante de rock tiene que desgallitarse para que su voz sobresalga y por eso, de forma curiosa, la mayoría de bandas metaleras son muy guitarreras y los cantantes cantan agudo porque es la forma de que salga. O eso o lo contrario, voces muy graves y oscuras que contrasten con el brillo de una guitarra eléctrica y la contundencia de una batería.

Al hacer acústico, te acompañas de una guitarra española o acústica, un acordeón… que son instrumentos muchos menos densos y espesos, se consigue que la voz brille más y permite a la gente descubrir matices en mi voz que no descubría en los conciertos eléctricos.

Manolo, ¿tienes microondas en casa?

No, los detesto y les hago boicot. No me interesa nada.

¿Enserio?

Por supuesto, yo hago boicot a muchas cosas. Me cierro en banda a muchísimas cosas que a veces se aceptan y yo digo: esto no me mola nada. ¡Fuera, ni verlo! ¿Por qué lo preguntas?

Te lo pregunto porque te estaba imaginando cocinando tus canciones, pensando que lo tuyo es como alguien que las cosas a cazuela y sartén, como a guitarra y batería. Lo que viene siendo como el mundo digital, estás completamente desconectado.

Vengo de un mundo antiguo y mi manera de la vida es así de antigua. Vivo muy contento y en mi mundo, con todo el respeto para la persona que sea adicta o que le guste. Desde luego, cada uno hace lo que quiere y yo no me meto con nadie. Evidentemente uso tecnología para grabar, lógicamente. Pero lo básico, lo justo. Es como si me preguntas: ¿tú dibujas en una tableta o en un papel? ¡No, yo en papel! ¿Escribes WhatsApp, correos electrónicos…? Tampoco. Entiendo que hay personas que por su trabajo tengan que utilizar esas cosas, pero yo sigo con mi tintero y mi plumilla.

¡Manolo, en estos momentos siento una gran envidia…! Poder llevar esa vida que tú has elegido debe de ser una maravilla, pero evidentemente sabes que hay gente a tu alrededor que para que todo funcione tiene que tener WhatsApp, tiene que trabajar con correos…

¡Sí, claro! Realmente son herramientas nuevas de trabajo. Me puede gustar más o menos, pero tengo que aceptarlo. Lo que también puedo decidir si yo participo en esa fiesta o me quedo al margen… y prefiero lo segundo.

¿Por qué los últimos discos de El Último de la Fila no se encuentran en Spotify?

Porque lo he decido yo que no quiero que estén. Evidentemente, es una decisión mía, pero lo tengo clarísimo. Si pudiera me dedicaría a publicar mis discos de forma únicamente física, y el que quiera comprarlo también en vinilo, pero hay ciertos factores que nos van impidiendo. Entiendo que la gente joven le mola más el móvil porque ahí accede a toda su música, y lo respeto. Insisto que me parece bien y no me meto con nadie. Pero yo soy un romántico del siglo XIX y, por mi mano, prefiero hacer mis conciertos y mis cosas.

Te estaba sacando ese tema porque quería comentar porque alguna vez comentaste que tú cuando viajas de gira llevas varios libros, papeles, un lápiz y goma de borrar, ¿puede ser?

¡Sí, sí! Hay días que llevo siete libros para tres días y leo como loco. A lo mejor en un viaje de tren, si tengo que ir de Cataluña a Galicia me puedo leer libro y medio entero. ¡Me los zampo con patatas!

Quería decir que ese estilo de vida y esa forma de vez en cuando es buena. Hay momentos en los que seguro que a todos nos encantaría ser por un momento Manolo García.

Cada uno es quien es y decide como quiere caminar su vida. Yo con un móvil hago lo justo, no quiero tener ningún tipo de atadura más. Tengo un móvil sencillo, de estos de los chinos, que valen 30 euros, y con él hago mis llamadas. Entonces, si me dicen qué haces si no están mandando WhatsApps o leyendo noticias en Internet o mandando fotos a un amigo, ¿Qué haces? Yo me meto en un bar a una terracita al sol, me tomo una cerveza, me voy a la playa, me meto un baño, camino, voy a un bosque y busco piedras, me pongo a pintar… yo hago mi vida, hago la que yo programo, no la que me programan otros.

¡Es genial, es genial…!

Si me preguntas temas Spotify, por ejemplo, estas nuevas modalidades de difusión y venta de música lo han decidido unos señores que yo no conozco, que están en un despacho que ni sé donde está, que han decidido que la música tenga que pasar por su tubo, no me mola. Entonces, cuanto puedo me salgo del tubo porque no me mola que me impongan cosas. Me gusta que, cuando mi amigo me pide una opinión de realizar eso, yo le puedo decir sí o no. ¿Qué te parecería si tu música sale aquí y le ponemos anuncios? Yo digo que anuncios no quiero, por favor, no quiero anunciar nada.

¿Tienes muchas canciones guardadas en el cajón?

¡Sí, claro! Como soy muy currante algunas van quedando. Cuando voy haciendo mi gira y preparo un disco al final acabo poniendo las 14 que a mí me parezca que estén bien, aunque haya trabajado a lo mejor 35 o 40 ideas. Algunas las descarto y las dejo de lado. A veces escuchando los descartados, cosas que quedaron en el cajón, de repente acabo rescatando una o dos…

Como me gustaría un día estar sentado contigo y que abriésemos ese cajón porque seguro que hay cosas escritas muy muy interesantes. En este mundo tan digitalizado, ¿sigues encontrándote con nuevos talentos que te sorprenden?

Siempre, los nuevos talentos son generosos y existe un recambio. Las nuevas generaciones traen un aporte artístico nuevo porque son personas muy preparadas, traen nuevos poetas… ¡Sino, mal iríamos porque el mundo se pararía!

¿Quién sería un artista joven que a ti te gusta mucho lo que hace?No estoy muy al día en redes, pero yo soy muy fan de una chica que canta en catalán llamada Ivette Nadal, que es joven que compone unas letras que me encantan con estilos funk, acústico, rockero con una presentación muy singular. Otros como José Ignacio Lapido, un hombre ya veterano cuyas canciones con encantadores. Otro músico catalán: es Adrià Puntí. Y sobretodo, me gusta Love of Lesbian, es un grupo al que le tengo simpatía y que me parece que tienen obras muy bonitas.

¿Qué canción te recuerda algún momento especial que hayas vivido en Galicia?

¡Hay muchísimas! Tengo recuerdos buenos de Galicia y tengo una horrible. Una vez cogí una gastroenteritis en Santiago, comí algo que me sentó mal. ¡Por poco me muero, por poco palmo en Galicia!

¿Y qué canción le pondrías?

¡A esa le pongo ‘A San Fernando…’! Después tengo otras anécdotas que son las que suman. Muchos momentos bonitos he vivido descubriendo Galicia, que tenéis una tierra maravillosa. Cuando hice la mili en Asturias, los fines de semana cruzábamos a Galicia a buscar playas solitarias. ¡La marea, la marea ahí es total!


Comentarios

comentarios