Dos de nuestros cómicos favoritos vuelven a Galicia para representar uno de los espectáculos más desternillantes, originales y agudos de la cartelera actual. Concretamente, según ellos, “El segundo espectáculo MÁS DIVERTIDO del mundo”.

‘Dos’ embarcará al público en una vertiginosa sucesión de personajes y situaciones. Una obra creada por dos grandes televisivos. Por un lado, Juanra Bonet, presentador de televisión en el actual concurso “¡Boom!” y “La Voz Kids” de Antena 3, del canal del grupo Atresmedia; y por el otro, el cómico y actor David Fernández, conocido colaborador del programa “Late Motiv” presentado por Andreu Buenafuente, del canal #0 de la plataforma Movistar+, que entre otras apariciones se le reconoce por la reencarnación del personaje de Rodolfo Chikilicuatre como artista representante de España en el Festival de Eurovisión 2008 en Belgrado.

‘Dos’ es mucho más que un espectáculo. La función arranca con el escenario vacío. Dos vigilantes jurados comunican que los artistas se han retrasado y que harán todo lo posible para entretener al público hasta que lleguen. Pero no lo harán sólo ellos. Aparecerá una compañía de teatro infantil, cómicos espontáneos, incluso el director y su querida esposa acompañarán a los espectadores a un interrogatorio en una comisaría de alta seguridad, a vivir un romance gracias al iceberg más famoso de la historia, y mucho más.

¿Cómo os encontráis ahora que regresáis a Galicia después de girar por todo el país con gran éxito de público?

¡Muy bien, con muchísimas ganas! Actuar en fechas navideñas es algo que no hemos hecho ni David ni yo, y pensamos que el ambiente va a ser precioso. ¡Y más aquí porque Vigo está en llamas! (Risas).

¡Se ve que la lucería de Vigo os ha gustado…!

¡Está todo lleno de gente! ¡Es una locura! Cuando llegamos aquí pensábamos que estábamos en la capital. La lucería me parece una maravilla, veo que los restaurantes están todos llenos… De repente, es la sensación de estar en una capital europea.

Vamos a ser sinceros…. el título de vuestra obra “DOS: el segundo espectáculo más divertido del mundo” suena tendencioso. ¿Por qué el segundo?

Nuestra intención es que no sonase pretencioso, pero el título nos gustó mucho porque suena divertido. Es como cuando un padre considera que sus hijos nunca son feos o que le huele los pies. Pero también pensamos que el humor es subjetivo, que cada uno se ríe de lo que se ríe… y que cada uno quizá tenga a sus cómicos preferidos. Entonces nos hemos dicho: “¡Jolín! Si ellos tienen a su humorista preferido, al menos queremos ser nosotros los segundos preferidos”. Y estamos seguros de que les va a gustar. ¡Digamos que era pretencioso, pero un poquito menos…!

Cuéntame un poco por encima lo que se encontrará la gente en vuestro espectáculo.

En pocas palabras: el cartel de la obra no dice absolutamente nada de lo que el público se va a encontrar en este espectáculo. Tomamos esta decisión, como visión artística, porque queremos sorprender a los espectadores, que vayan con una idea equivocada de lo que nosotros representaremos en el escenario. ¡Ahora bien, como visión comercial es basura porque no estamos diciendo nada sobre el espectáculo! (Risas). Entonces, sé que confunde a la gente que quiere vernos porque se la juega a ver algo que no saben de lo que se trata.

El espectáculo es como una muñeca rusa. Comienza de una manera, pero dentro hay otra cosa, y luego dentro hay otra, y otra… Lo que sí puedo decir es lo que no es: no somos dos cómicos haciendo un monólogo cada uno. Nosotros hacemos personajes, sketches…

¿Cómo preparasteis este espectáculo? ¿Lo hicisteis a medias haciendo lo suyo por su lado? ¿Quedasteis en un punto, como una cafetería o en casa de uno de vosotros, y lo fuisteis elaborando…?

Se fue creando haciendo cada uno lo suyo por su lado. De vez en cuando para compartir ideas hacíamos reuniones en mi casa mientras David estaba por Madrid, o al revés cuando yo me quedaba en Barcelona e iba a su casa de Castelldefels. A veces incluso nos tomábamos una caña en mi casa y luego cenábamos por ahí… Poco a poco esto se fue cocinando como una reunión de amigos que dura varias horas al día y durante varios meses. Lo bonito es que cuando lo ves parece todo improvisado.

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¡Gracias Llama!

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Eres un poco polifacético encima de los escenarios porque también te vemos presentando “¡Boom!” en televisión ¿Dónde te lo pasas mejor: en la tele, en el cine o en el teatro?

Siempre estoy a gusto cuando estoy en un contexto en el que pueda entretener al público y ser yo mismo. Lo que me gusta es hacer reír a los que me ven porque eso es lo que hace que me sienta bien, cómodo… y es cuando mejor me lo paso. En este momento, con David, es como mejor me lo paso. Soy más libre, no tengo un equipo amplio detrás en el que todos tenemos que trabajar como un engranaje perfecto.

¿Qué tipo de espectáculo nunca realizarías?

¡A mí me gusta hacer reír! Un drama, así de entrada… no sé si me lo pasaría bien. He tenido la oportunidad de hacerlo. Es verdad que en algún culebrón de TV3 he participado, como en El Cor de la Ciutat -la telenovela se emitió desde el 2000 al 2009-. Pero una vez probé la sensación de hacer reír sobre un escenario, me quedo sin duda con lo segundo.

¿Qué piensas de los límites del humor?

Que existen, simplemente. Pero el límite es subjetivo, es el que cada uno considera, no hay un quorum unánime. ¿A ti te gusta la comida picante? Pues el humor es como ese chili que te metes en la boca y que cada persona puede soportar de una manera u otra. Lo que no tiene sentido es hablar de los límites humorísticos de forma generalizada, como tampoco tiene sentido alguno hablar de los límites de la danza ni del arte abstracto ni de la arquitectura. Nadie está obligado a disfrutarlo si el individuo no quiere.

Otro ejemplo: supongamos que yo pongo un límite ante algo que no me hace gracia. Me digo a mí mismo: “yo a este escritor no le sigo”. Si me encuentro un diario que pone en portada algo que me ofende la culpa no es del que haya escrito eso, sino del que lo haya puesto en portada. Otro ejemplo: si la caca se ha movido de sitio la culpa no es de la caca, es del mensajero.

¡Bien fácil de entender! (Risas). ¿Tienes miedo de encasillarte haciendo una única cosa?

¡Ninguno! De hecho, no me importaría ser repetitivo si lo que hago me gusta y me sale bien. Si alguien considera que debería seguir haciendo lo mismo, ¿qué le voy a hacer? ¡Yo encantado! Como en el teatro: si hay público que le guste ver actuar a David y a mí, que es con quien estoy casado teatralmente y con mucho cariño, continuaremos hasta el fin de los tiempos.

Imagínate en que te encasillen en algo en que le pones mucha fe… ¡Vamos, no existe mejor encasillamiento! Es como si te dicen que tu mujer te encasilla para toda su vida como “su marido”… ¡Pues no! ¡Ojalá, ojalá…! (Risas).

Aprovechando que David Fernández y tú hacéis un dúo… ¿Cuál dirías que es el dúo cómico que más representa el humor de este país? ¿O el que más admiras?

¡Por su suerte hay muchos en este país! Los Morancos, Cruz y Raya, Martes y 13, Joaquín Reyes y Ernesto Sevilla… No considero que haya un dúo que represente todo porque tenemos tal variedad de humor que difícilmente podría optar por una pareja.

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The Office.

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Hablando de televisión, te vemos en el concurso “¡Boom!” Tenéis un nuevo contrincante en la misma franja horaria: “El Tirón”, tras la desaparición de “Pasapalabra”. ¿Para ti fue un alivio?

¡Mmm… no! ¡Personalmente, no! Que un programa desaparezca de la parrilla por un motivo que está alejado totalmente de la audiencia no es un alivio. Primeramente porque son compañeros que de repente se quedan sin trabajo. Es como si el teatro se queda vacío, o que el público no te sintoniza en la televisión. Es más fácil asumir esto último que sea por un asunto de despachos. También hay que tener en cuenta que en el mundo televisivo hay mucho cruce de compañeros de un lado y del otro, entre cadenas, productoras… gente que lo venías trabajando en una televisión que luego acaba pasando a su competencia. Desde luego, no le deseo el mal a nadie, pero si ves que un producto no funciona se asume, si el producto funciona y no te dejan hacerlo no se asume.

¿Sientes una evolución en “¡Boom!” después de cinco años en antena?

¡Me gustaría pensar que sí! (Risas). De hecho, tengo la sensación de ver crecer a un niño que va madurando poco a poco. Visto desde fuera no sé, desde mi punto de vista que formo parte del programa me cuesta mucho mentalizarme en lo que piensen los espectadores. Nosotros nos esforzamos cada día por hacerlo un poco mejor. ¡Llevamos más de 1.000 programas! Entiendo que algo habremos mejorado…


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