David Huerga es uno de los jugadores profesionales de póquer gallegos de más éxito internacional. Actualmente tiene 28 años y desde hace siete años lleva recorrido gran parte del mundo a través de los múltiples torneos de póquer.

Recientemente, ha vuelto a su tierra natal, Galicia, para lanzar un nuevo proyecto, junto con Manuel Conde, conferenciante del grupo empresarial Mentes Expertas, llamado “Falla Con Éxito” (www.fallaconexito.com), un curso de desarrollo y crecimiento personal en el que han podido depositar todas sus enseñanzas y técnicas para gestionar los errores de manera excelente.

¿De dónde viene tu afición por el póquer?

Tenía 18 años y vi la película 21: Blackjack… y un día dije: “yo quiero vivir así”. Así que, un día empecé a practicar contando cartas, con un objetivo a largo plazo de tener ahorros. Entonces, un amigo mío me habló del póquer y nos pusimos a jugar. Aunque mis amigos enseguida se aburrieron de jugar, descubrí que el póquer tenía una parte técnica que se podía estudiar y calcular. De ahí comencé a subir todos los niveles que existía en Internet y, por supuesto, practicando en muchas mesas todos los días y ganando torneos empecé a viajar por el mundo.

¿Cómo se empieza a ser jugador profesional?

Llegando a los niveles con los que se mueven los jugadores profesionales. Es obvio la respuesta, pero mucha gente que quiere jugar al póquer piensa únicamente en ganar dinero. Es imprescindible comportarse como los jugadores profesionales. Hay que tener en cuenta que en Internet apenas el 5% de los que juegan ganan dinero en un año, pero dentro de esa estadística se incluyen a los que ganan desde tan solo un euro. Esto quiere decir que el dinero está concentrado en muy pocos jugadores, y esto acontece porque los que ganamos dinero hacemos lo que el resto de la gente no hace. Esto implica: salud física y mental, tener objetivos, mentalizarse antes de la sesión y comportarte en una mesa sabiendo gestionar bien tus emociones. Eso es lo que nos diferencia.

Tú consideras el póquer como un juego muy psicológico en el que se aprende a ganar habilidad mental…

¡Sí, exacto! Es un juego donde la parte técnica es importante, pero tiene ciertas connotaciones que hay que tener en cuenta, como la de estar jugando con dinero, ya que realmente poca gente sabe cómo gestionar cuando perdemos dinero, porque nadie nos lo enseña. Luego están las estrategias de juego, porque un movimiento puede estar o no bien dependiendo de la cantidad de dinero que se aporte. Apostar un bote puede estar bien pero apostar cinco botes puede estar mal en una misma ocasión. Por ello, es muy importante que el jugador esté siempre bien fresco mentalmente porque el póquer es un juego muy susceptible de cometer errores si sales un poco de lo que deberías hacer.

¿Cuál es el nivel de habilidad mental que se debe tener para poder compensar los riesgos de perder en el póquer?

En el póquer, a diferencia de otras áreas, tiene la peculiaridad de que ganar es muy fácil a nivel mental, porque ganamos dinero al instante. Eso impulsa la segregación de la famosa dopamina, que es el sistema de recompensa de nuestro cerebro. Una persona normal puede apostar cinco euros y ganar 500 al instante, y eso libera mucha dopamina. Sin embargo, si comparamos con el baloncesto una persona no puede empezar a jugar hoy y ganar 500 euros rápidos porque necesitaría ser un gran profesional y entrenar mucho. Entonces, la vinculación del póquer con la dopamina, que es lo mismo que se segrega para las drogas o cuando una persona consigue algún éxito para sí mismo. Por lo tanto, es normal que haya gente que pierda la cabeza cuando empieza a ganar con esto porque es difícil de controlar mentalmente.

El gran problema es cuando se pierde dinero, porque al igual que se produce hacia arriba también se produce hacia abajo. Y nuevamente saber gestionar esto es la clave de saber jugar a esto, porque en cada acción hay que pensar detalladamente que estás haciendo porque puedes ganar o perder tu propio patrimonio. Pongo el ejemplo del mejor jugador de póquer del mundo, que puede llegar a perder un tercio de las veces que juega; y si no lo lleva bien, una persona normal sería infeliz diez días seguidos a niveles muy extremos.

¿Qué se trata exactamente “Falla Con Éxito”?

Se trata de un curso de desarrollo personal y liderazgo interno que se realiza a través de Internet, donde están incluidos lecciones, vídeos y actividades interactivas fáciles de entender. Además, tiene un apartado de podcast, que se publica uno cada semana, con la que tenemos la idea de tener a gente que nos hable de su éxito personal y profesional. Por ejemplo, en el último capítulo he hablado con un buen amigo mío, jugador de póquer también, que ha ganado más de 20.000.000 de dólares.

¿Cómo nació la idea de realizar estos cursos?

Empezó todo de forma casual. Yo mismo tuve la necesidad de organizarme más, conocer más mis emociones, planificar mis objetivos personales… porque me fijé que haciendo esto obtenía mejores resultados en mi vida diaria. Decidí enseñar esta idea organizando algunos coaching con otros jugadores de póquer. Un día conocí a Manuel Conde, que ya llevaba realizando cursos, seminarios, congresos, charlas… incluso publicado más de veinte libros relacionados con los temas que hablamos en nuestro curso. Cuando traté con él quise tener algo más que una amistad con él y comenzamos a trabajar en “Falla Con Éxito”.

¿Cómo explicas la filosofía que divulgas en “Falla Con Éxito?

Básicamente, se trata de que los errores, fallos, fracasos, tropiezos… simplemente es una expectativa que no se ha cumplido. Por ejemplo, cuando esperamos a que nos asciendan dentro de seis meses en nuestro trabajo y si no lo conseguimos decimos que hemos fracasado. La pregunta es: ¿y si en vez de seis meses se consiguen en siete sigue siendo un error? La clave es que esta idea es subjetiva.

Por otra parte, todo el mundo ha cometido lo que llamamos ‘error’ y en lo que nos amparamos de forma negativa en nuestra mente culpándonos a nosotros mismos de no haber conseguido esa meta. Cuando ocurren estas cosas, deberíamos aprender de ello para poder utilizarlo a nuestro favor. Otro ejemplo, cuando sabemos que se va a hacer de noche y que no podemos realizar ciertas actividades que solemos hacer durante el día, ¿nos culpamos a nosotros mismos de que no haya luz solar? Evidentemente no, pero aprovechamos la noche para hacer otras actividades que no se hacen durante el día. Es, simplemente, aprovechar las ocasiones para que se realicen a nuestro favor.


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